NOTA: esta página fue escrita hace tiempo y representa lo que viene a llamarse el “veganismo blanco” por la falta de interseccionalidad (como explico en la página Interseccionalidad y el lastre de los absolutos). Por favor leed también dicha correción para no quedaros con una idea equivocada del especismo. ~Guille.

 

¿Qué es la libertad?

La libertad es la capacidad de elegir, sin ser coaccionados, nuestras acciones y decisiones. Recogido como un derecho fundamental a nivel internacional y nacional (Artículos 16 y 17 de la Constitución Española) la libertad nos permite escoger nuestro camino en la vida, de manera que podamos ser fieles a nuestros principios, ideologías y religiones.

Es precisamente por esto que todas estamos de acuerdo en defender la libertad como un derecho, porque es el primer paso para alcanzar la felicidad en la vida. Y sin embargo el derecho a la libertad no nos da permiso para hacer lo que queramos: no podemos robar, no podemos violar las leyes o normas sociales y no podemos asesinarnos entre nosotras aunque parezca que tenemos libertad para ello. Esto es porque el derecho a la libertad va unido a una responsabilidad moral por nuestros actos que no nos permite imponer nuestros derechos a los de las demás personas.

Esto nos lleva a otra importante pregunta. ¿Es la libertad exclusiva de una determinada raza?

A lo largo de nuestra historia como seres sociales se han producido innumerables casos de opresión a unos u otros grupos que han desembocado en la lamentable historia de la esclavitud humana. Comenzando con las primeras civilizaciones mesopotámicas la presencia de esclavos ha ido siempre asociada a una demostración de dominio de un grupo frente a otro, fruto de conflictos bélicos, dominación de género o sanciones penales. A lo largo de los siglos la esclavitud ha tomado como víctimas a personas de toda raza, género, orientación sexual, ideología política y pensamiento religioso. Han surgido y caido dictaduras marcadas por la opresión y la brutal masacre a pueblos libres, muchos de los cuales hoy son sólo víctimas olvidadas. Pero todos estos episodios de sometimiento tienen algo en común, algo que es fundamental entender para poder combatirlos. En todas las sociedades, estados o comunidades en las que se haya oprimido o esclavizado a un grupo, en ese preciso momento temporal en el que unas imponian sus derechos sobre otras, en esos momentos, eso era visto como algo natural.

Hoy en día cualquier persona que haya recibido un mínimo de educación (tanto social como emocional) condenaría el Holocausto judío, los crímenes de guerra de Pol Pot o la esclavitud sufrida por la raza negra hasta hace apenas 50 años. Y sin embargo, todos los gobiernos o grupos empoderados culpables de perpetrar esos crímenes los consideraron actos legales y correctos, y no fue sino hasta su abolición, muy posteriormente, que han sido vistos como deleznables.

Esto tiene un sentido, y es que para que la opresión se mantenga debe existir un “caldo de cultivo”, una situación social en la que, mediante coacción y manipulación, se pueda hacer creer que la opresión es necesaria, inevitable o inocua. Un atroz y cercano ejemplo de esto es la siguiente fotografía:

zoo humano belgica

Tomada en Bruselas, Bélgica, nos muestra a jóvenes y mayores disfrutando por igual al ver uno de los recintos de la exhibición “El pueblo Negro“, donde familias africanas eran exhibidas para deleite de los ciudadanos blancos. La fotografía fue tomada en 1958, hace menos de 60 años, cuando ya vivían muchos de nuestros padres y abuelos.

El hecho aterrador de que se trate de un zoo de personas no es irrelevante. Refleja el ego, la dominancia, el control, la propiedad y el beneficio que recibe el opresor del oprimido. Y nos ayuda a llegar a la siguiente pregunta.

¿Es acaso la esclavitud exclusiva de la especie humana?

¿Acaso las vacas, las gallinas, los cerdos, los conejos, las ovejas o los patos no han sido esclavizados? Si vuestra respuesta es no, ¿son entonces libres? ¿Tienen libertad para elegir a dónde andar, reptar, nadar o volar? ¿Tienen libertad para elegir qué comida comer, dónde vivir, cómo relacionarse y cómo procrear? Si un ser vivo puede ser libre también puede no serlo. ¿Dónde está esa responsabilidad que todas tenemos de defender la libertad de los demás en la misma manera en que querríamos ver defendida la nuestra? ¿Dónde está el respeto en la violación, tortura, encarcelamiento y asesinato de casi 200.000.000.000 de animales cada año?

¿Cuál es la justificación para la esclavitud?

¿Que son diferentes?

¿Que es natural?

¿Que es necesario?

Y más importante, ¿quién nos ha hecho creer que somos superiores a cualquiera de ellos? ¿Por qué amamos a unos y nos comemos a otros? Si viésemos a alguien criar perras, violarlas y rajarles el cuello a sus cachorros estallaríamos en cólera… pero ¿y a una vaca? ¿Y a un cerdo? ¿Debo creer que si usan sus piernas para andar, sus genitales para procrear, sus bocas para comer, sus oidos para oir y sus ojos para ver, no van a usar su cerebro para pensar o sentir? Los animales son las víctimas olvidadas de nuestro mundo. ¿Qué nos hace pensar que somos la especie más especial de todas cuando la realidad es que nuestra desaparición haría prosperar al resto de seres vivos?

Isaac Bashevis Singer, escritor judío ganador del Premio Nobel de Literatura en 1978 que logró huir de Polonia antes de la invasión alemana condenó durante sus últimos 35 años de vida a todas aquellas que explotan directa o indirectamente a los animales:

¿Qué sabrán ellos- todos esos eruditos, todos los filósofos, todos esos líderes mundiales? Pues se han convencido a si mismos de que el hombre, el peor transgresor de entre todas las especies, es la joya de la corona de la creación. Y todas las demás criaturas fueron tan sólo creadas para proveerle de comida y pieles, para ser atormentadas, exterminadas. En relación a ellos [los animales], todos los humanos somos Nazis. Para los animales la vida es un eterno Treblinka.” – I. B. Singer

Esa es la definición del especismo. La creencia de que nuestra especie es mejor que otras. La creencia de que tenemos derecho a dominar, oprimir, poseer y explotar a nuestros hermanos terrícolas, convirtiéndoles en objetos.

Y el veganismo es la única respuesta racional y lógica ante ello. Es una decisión basada en el amor y el respeto, que reconoce las diferencias que existen entre nosotras y otros animales y aún así no establece jerarquías. Es el reconocimiento del derecho a la libertad de todo ser vivo, por el sencillo hecho de estar vivo. Es la decisión consciente de que, a pesar de que somos capaces de comer productos animales (nuestra historia lo demuestra), ELEGIMOS no hacerlo. Elegimos en cada una de nuestras comidas no apoyar la opresión.

Y de ese modo, eligiendo respetar y defender la libertad de otros, nos hacemos libres a nosotras mismas. Elijamos.

 

Fuente imagen cabecera: Igualdad Animal
Fuente imagen “El pueblo Negro” :  https://www.popularresistance.org/deep-racism-the-forgotten-history-of-human-zoos/
Fuente testimonio Isaac B. Singer: http://www.adaptt.org/veganism.html#
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